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Ethernet 1,6T: lo que el nuevo estándar cambia para las redes corporativas

Théodore BaillyPublicado el 12 septembre 20265 min de lectura
Faisceau de fibres optiques lumineux bleu et blanc

Introducción

La normalización del Ethernet 1,6T se encuentra en su última etapa. El grupo de trabajo IEEE P802.3dj, cuyos trabajos arrancaron en 2020 con la constitución de un grupo de estudio formal en 2021, está hoy en fase de votación (ballot) —el último paso antes de la ratificación oficial prevista para finales de 2026. Pero antes incluso de que el estándar quede firmado, los primeros productos ya están siendo enviados y este mes se celebra una demostración de interoperabilidad multifabricante en Málaga. Para los responsables de infraestructura, ha llegado el momento de incorporar esta evolución a sus hojas de ruta de red.

Del laboratorio al despliegue en cinco años

La historia de este estándar ilustra con claridad cuánto se ha acelerado el ciclo de innovación en redes. Menos de cinco años después del inicio de los trabajos, los módulos de detección directa (direct-detect) 1,6T ya están llegando a los primeros compradores. Esta tecnología, diseñada para enlaces de hasta aproximadamente dos kilómetros sobre fibra monomodo, apunta a las conexiones intradatacéntrico: entre conmutadores spine, entre servidores de computación de alta densidad y bastidores de almacenamiento, o entre chasis de un mismo campus.

El estándar P802.3dj no se limita al 1,6T: contempla también variantes a 200G, 400G y 800G, conformando un marco coherente para todo el espectro de velocidades Ethernet que se desplegará en los próximos años. La interfaz chip-módulo definida bajo la denominación 1.6TAUI-8 desempeña un papel clave en esta arquitectura multivelocidad, garantizando la compatibilidad entre los componentes de silicio y los módulos ópticos.

La óptica coherente toma el relevo en largas distancias

Donde la detección directa llega a su límite, la óptica coherente toma el relevo. El OIF (Optical Internetworking Forum) publicó en 2026 el acuerdo de implementación 1600ZR, que permite transportar 1,6 Tb/s en una única longitud de onda hasta 120 kilómetros —el doble de lo que permitía la arquitectura 800ZR precedente. En términos prácticos, esto significa que una infraestructura DCI (Data Center Interconnect) ya desplegada sobre enlaces DWDM amplificados puede doblar su capacidad sustituyendo únicamente los módulos, sin necesidad de tocar las fibras ni los amplificadores.

La especificación 1600ZR se complementa con una variante ligera, la 1600CL, orientada a enlaces WDM de corta distancia en torno a diez kilómetros, y con una versión de largo alcance futura denominada 1600ZR+, que apuntará a distancias de hasta mil kilómetros. Esta arquitectura de tres niveles ofrece a los operadores de redes metropolitanas y a las grandes empresas multisede un abanico de soluciones homogéneas pertenecientes a una misma familia de estándares.

Málaga, septiembre de 2026: la interoperabilidad demostrada en condiciones reales

Los anuncios normativos son una cosa; la realidad industrial, otra. Esa es precisamente la razón de ser de la demostración organizada por la Ethernet Alliance en el ECOC 2026, del 21 al 23 de septiembre en Málaga. Una docena de fabricantes —entre ellos Cisco, HPE, Huawei, Amphenol, Synopsys, TE Connectivity y Keysight— ponen a funcionar conjuntamente conmutadores, módulos OSFP y cables 1,6T de distintos proveedores, con SerDes de clase 224G y mecanismos de entrenamiento de enlace. La demostración incluye también las funciones de Ethernet sin pérdida de paquetes —Link Layer Retry y Credit-Based Flow Control— indispensables para los clústeres de computación intensiva, donde cualquier congestión de red se traduce en una caída de rendimiento medible.

Una hoja de ruta que no se detiene aquí

Mientras el 1,6T aún no ha sido ratificado oficialmente, el IEEE ya prepara la transición hacia el 3,2T, con el inicio de los trabajos previsto para principios de 2027. Este ritmo cadencioso obliga a los equipos de infraestructura a pensar en generaciones sucesivas de tecnología, no en inversiones puntuales. Una compra realizada hoy en 800G o en 1,6T debe evaluarse en función de su capacidad de evolución —mediante actualización de módulos y no de sustitución de chasis— hacia los anchos de banda futuros. La pregunta ya no es si el terabit se impondrá en las redes corporativas, sino en qué horizonte presupuestario conviene anticiparlo.

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