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Treinta millones para reinventar el puesto de trabajo empresarial desde cero

Blue OnyxPublicado el 2 juillet 20265 min de lectura
Deux collègues collaborent sur un projet logiciel en bureau

Introducción

El mercado de las suites de productividad empresarial es uno de los más blindados de todo el sector tecnológico. Microsoft 365 supera los 446 millones de licencias de pago en el mundo y domina el segmento enterprise con alrededor del 58 % de cuota de mercado. Google Workspace acapara buena parte del resto. Entre ambos gigantes, muy pocos actores han logrado sobrevivir el tiempo suficiente como para representar una amenaza real.

Bhavin Turakhia, empresario indio conocido por cofundar Directi a los 19 años y por haber impulsado varias iniciativas tecnológicas de envergadura —entre ellas Zeta, en el ámbito de los servicios financieros B2B—, ha decidido aceptar el desafío. En julio de 2026, hace público su quinto proyecto: Neo, una plataforma de trabajo empresarial que integra gestión de proyectos, documentos, almacenamiento de archivos e inteligencia artificial en un único entorno. Para ponerlo en marcha, ha invertido 30 millones de dólares de su propio patrimonio.

Construir desde cero en lugar de añadir capas

La tesis de Turakhia se resume en una frase: no se construye un iPhone soldando piezas de un Nokia. La crítica apunta directamente a la estrategia seguida por Microsoft y Google, que han injertado sus asistentes de IA —Copilot en el primer caso, Gemini en el segundo— sobre arquitecturas concebidas hace décadas, mucho antes de que la IA generativa transformara las reglas del juego.

El diagnóstico merece atención. Aunque Microsoft Copilot superó los 20 millones de licencias de pago en la primavera de 2026, su tasa de uso efectivo no alcanza el 36 % entre los empleados que tienen acceso a la herramienta. Para una funcionalidad presentada como transformadora, es un dato que invita a cuestionar la profundidad real de la integración.

Neo, en cambio, ha sido concebido para que la IA sea un participante activo en el flujo de trabajo, no un módulo auxiliar que el usuario abre por separado. Además, la plataforma es «model-agnostic»: las organizaciones pueden cambiar de proveedor de modelo de IA sin quedar atrapadas en un ecosistema concreto. Se trata de un argumento potencialmente determinante para los CIO preocupados por el riesgo de dependencia tecnológica, en un mercado donde los modelos evolucionan a gran velocidad y el lock-in tiene un coste real y medible.

Un fundador con historial probado

Lo que distingue a Neo de los numerosos proyectos SaaS que aspiran a competir con los líderes es el perfil de su creador. Turakhia no es un recién llegado: Directi se convirtió en un referente global en nombres de dominio e infraestructura de internet; Zeta opera hoy a escala en los servicios financieros B2B. Con 45 personas en plantilla —18 de ellas ingenieros— y el objetivo de alcanzar los 100 empleados antes de finales de 2026, la estructura se mantiene ágil, pero la hoja de ruta es clara y detallada.

El producto se lanzó internamente en abril de 2026, probado en las propias empresas de Turakhia antes de cualquier despliegue externo. El segmento inicial: pymes y profesionales del conocimiento en sectores como tecnología, consultoría y servicios profesionales —organizaciones lo suficientemente ágiles para cambiar de herramienta y lo suficientemente maduras para valorar un argumento arquitectónico a largo plazo.

Lo que los responsables de TI deben tener en cuenta

La irrupción de Neo plantea una pregunta que trasciende la simple rivalidad entre fabricantes de software: ¿son las suites actuales, aunque reforzadas con IA, las herramientas adecuadas para los próximos años? Para las direcciones de tecnología, la decisión ya no se centra únicamente en funcionalidades o precios. La capacidad de integrar la IA de forma coherente en los procesos de negocio, y de mantener la libertad de elección sobre los modelos utilizados, se convierte en un criterio de selección por derecho propio.

Neo aún no ha demostrado que pueda sostenerse a largo plazo frente a actores que invierten miles de millones de dólares por trimestre en su infraestructura. Pero el proyecto evidencia una tensión real en el IT empresarial: entre las suites heredadas que acumulan capas funcionales, y las plataformas nacidas en la era de la IA que parten de una hoja en blanco. El desenlace de esa tensión definirá una parte significativa del panorama del software empresarial durante los próximos cinco años.

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